
Errores comunes al reformar una vivienda y cómo evitarlos con la experiencia de Reformas Dalso
Si estás pensando en hacer reformas integrales en Madrid, lo más importante es empezar con buen pie: en una reforma, los problemas suelen aparecer cuando se improvisa.

Para evitar sustos, conviene conocer los errores más frecuentes y ponerles solución antes de que se conviertan en retrasos, sobrecostes o decisiones de las que luego te arrepientes.
En esta guía tienes los más habituales y cómo prevenirlos con sentido común y una planificación realista.
Índice
- 1. Empezar sin definir qué necesitas de verdad
- 2. Calcular mal el alcance real de la obra
- 3. Elegir lo “bonito” antes de resolver lo importante
- 4. Dejar la iluminación para el final
- 5. Elegir materiales solo por precio (o solo por tendencia)
- 6. No planificar el almacenamiento desde el principio
- 7. Subestimar los tiempos y el desgaste de una obra
- 8. No revisar permisos, normas y acuerdos con la comunidad
- 9. No dejar por escrito el presupuesto y los cambios
- 10. Dar por terminada la reforma sin revisar remates
- Una reforma sale mejor cuando no se improvisa
1. Empezar sin definir qué necesitas de verdad
Es fácil lanzarse con un “quiero cambiarlo todo” sin concretar qué es lo que realmente te está fallando en casa. Y cuando no hay prioridades claras, el presupuesto se dispersa y las decisiones se vuelven un tira y afloja constante.
Cómo evitarlo
- Separa lo imprescindible (lo que sí o sí quieres resolver) de lo deseable (lo que te gustaría si encaja).
- Piensa en tu día a día: qué te incomoda, qué te falta y qué estancias no estás aprovechando.
- Decide desde el principio qué partes no vas a tocar para mantener el control del proyecto.
2. Calcular mal el alcance real de la obra
Muchas reformas “pequeñas” acaban creciendo porque una cosa lleva a la otra: abres una pared y aparece una instalación antigua, cambias una cocina y te obliga a replantear puntos de agua y luz, o el suelo nuevo pide nivelación previa. No es raro, pero sí conviene contarlo desde el inicio.
Cómo evitarlo
- Pide una valoración técnica y un presupuesto desglosado por partidas, para entender qué incluye cada cosa.
- Reserva un margen para imprevistos: no es dramatizar, es estar preparado.
- Si la vivienda tiene años, da por hecho que revisar instalaciones es una parte importante del proceso.
3. Elegir lo “bonito” antes de resolver lo importante
A veces se eligen suelos, azulejos y colores cuando todavía no está resuelta la distribución o el estado de las instalaciones. Luego llegan cambios y toca rehacer decisiones: más tiempo y más coste.
Cómo evitarlo
- Ordena el proyecto: primero distribución e instalaciones; después, acabados y decoración.
- Elige materiales que te gusten, pero también que te encajen por uso y mantenimiento.
- Cuando tengas medidas definitivas y soluciones técnicas claras, será más fácil acertar con el resto.
4. Dejar la iluminación para el final
Una casa puede quedar bien reformada y aun así resultar incómoda si la iluminación está mal planteada. Este es uno de los motivos más frecuentes de “me gusta, pero no termina de convencerme”.
Cómo evitarlo
- Combina luz general, luz puntual y luz ambiental.
- En cocina, prioriza la luz en encimera y zonas de trabajo.
- En salón, piensa en puntos de lectura y en luces que acompañen distintos momentos del día.
- En baños, cuida la luz del espejo: lo agradecerás cada mañana.
5. Elegir materiales solo por precio (o solo por tendencia)
Ni lo más barato sale siempre bien, ni lo más de moda es necesariamente práctico. Hay acabados que aguantan perfecto el uso diario y otros que requieren más cuidado del que apetece tener en una casa normal.
Cómo evitarlo
- Pregúntate: ¿cuánto uso va a tener? ¿cómo se limpia? ¿qué pasa si se moja o se golpea?
- Apuesta por calidades mejores en elementos que se usan a diario (suelos, grifería, mecanismos, pintura en zonas críticas).
- Ajusta presupuesto en cosas más fáciles de cambiar después (lámparas, tiradores, algunos detalles decorativos).
6. No planificar el almacenamiento desde el principio
Si el almacenamiento se deja “para ver qué hacemos al final”, lo más probable es que la casa quede bonita… pero poco práctica. Y eso se nota rápido: cosas fuera de sitio, encimeras llenas, pasillos con muebles improvisados.
Cómo evitarlo
- Aprovecha huecos y rincones que suelen desaprovecharse.
- Valora armarios empotrados si la distribución lo permite.
- En cocina, piensa en gavetas amplias, módulos altos, rinconeros y una despensa si te falta espacio.
7. Subestimar los tiempos y el desgaste de una obra
El tiempo de obra no depende solo de “trabajar rápido”. Hay fases que requieren coordinación, entregas de materiales, secados y remates. Y si vives en casa durante la reforma, la organización se vuelve todavía más importante.
Cómo evitarlo
- Pide un calendario por fases (demoliciones, instalaciones, revestimientos, carpintería, pintura, remates).
- Organiza tu rutina si vas a seguir viviendo allí (ducha, cocina, teletrabajo).
- Asegúrate de que el final incluya remates y revisión, no solo “terminar lo grande”.
8. No revisar permisos, normas y acuerdos con la comunidad
Según el tipo de reforma, puede haber trámites municipales, normas de la comunidad y condiciones de obra (horarios, contenedores, uso del ascensor, zonas comunes). Ignorarlo suele traer discusiones o parones.
Cómo evitarlo
- Infórmate de lo que aplica a tu reforma concreta: no todo requiere lo mismo.
- Habla con la comunidad si habrá ruidos, escombros o entradas y salidas continuas.
- Asegura una correcta retirada de residuos: es parte de hacerlo bien.
9. No dejar por escrito el presupuesto y los cambios
Cuando se decide “sobre la marcha” sin documentar nada, llegan los malentendidos: qué estaba incluido, qué era extra, qué material era, cuándo se aprobó un cambio…
Cómo evitarlo
- Trabaja con presupuesto detallado y calidades concretas (marcas, modelos, acabados).
- Deja claro cómo se gestionan los cambios: quién los aprueba y cómo se valoran.
- Revisa todo antes de empezar para evitar “sorpresas” que, en realidad, eran falta de definición.
10. Dar por terminada la reforma sin revisar remates
Los remates son los que separan una reforma “correcta” de una reforma que se ve cuidada: sellados, juntas, ajustes de puertas, acabados de pintura, pequeños desniveles…
Si se pasa por alto, queda una sensación de trabajo a medias.
Cómo evitarlo
- Reserva un cierre de obra con calma para revisar detalles.
- Repasa: enchufes, llaves de paso, cierres, siliconas, juntas, alineaciones y terminaciones.
- Pide recomendaciones de mantenimiento para no estropear acabados por desconocimiento.
Una reforma sale mejor cuando no se improvisa
En la mayoría de casos, los problemas no vienen por mala intención, sino por falta de orden: decisiones tomadas con prisa, fases sin plan, cambios no documentados.
Si defines prioridades, planificas bien, eliges materiales con criterio y dejas todo claro desde el principio, la reforma se vuelve mucho más llevadera y el resultado suele estar a la altura de lo que esperabas.
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